martes 3 de noviembre de 2009

Una pequeña historia

Alguien siguió en pie, alzando una bandera. Una bandera que ahora no significa nada. Una bandera que en su día fue gloriosa; unía a todos los pueblos, no entendía de razas ni estados, tan sólo de fraternidad y alegría. Sin embargo un día, alguien la hizo trizas.

¿Por qué?

Se hizo el silencio, todo el mundo calló. Los que en otra hora entonaban cánticos de alegría, ahora yacían en el campo; el resto, callado contemplaba el macabro escenario.

Llegó con su dorado caballo, inundó de odio la tierra, sembró codicia y envidia...Y todo el mundo, calló.

Nadie en pie pronunció palabra alguna, quien lo hizo, fue acallado por la espada. Así, el campo se cubrió de sangre.

En el silencio de la intimidad los corazones temblaban de rabia pero el miedo podía con ellos. Sumidos en la oscuridad esperaban. Algunos sucumbieron, pero otros...Otros soñaban con venganza.

La venganza se tradujo en palabras, palabras que ansiaban ser proclamadas y en la clandestinidad del papel, aguardaban.

El del dorado caballo vigilaba día y noche, pero un día mientras se vanagloriaba de su victoria, dos hombres se reunieron y hablaron. Ese momento supuso una gran victoria, a partir de ese día los hombres comenzaron a escribir lo que sus bocas no podían decir. Comenzaron a aparecer palabras sobre papeles cosidos, los hombres leyeron las mentes de sus congéneres y entonces se dieron cuenta de que había esperanza.

La tinta corría como la pólvora, los hombres se contagiaron de valentía sin que el hombre sobre el caballo dorado pudiera hacer nada contra ellos, podía seguir blandiendo su espada pero nunca podría acabar con el poder del pensamiento libre. De unos a otros se extendió la idea de un cambio, el deseo de volver a ser libres era tan fuerte que el sentimiento se convirtió en global y a lomos de su caballo dorado tuvo que huir a otras tierras, por desgracia fértiles.

Desde entonces, el mundo se divide en dos, el de los míseros que se nutren del miedo y sólo pueden sobrevivir a base de someter a otros a sus oscuros propósitos y el de aquellos valientes que piensan por sí mismos, cuya identidad no entiende de miedos, que no se callan, que no vacilan y que al final se alzan con su bandera defendiendo su propia libertad.

Y siguió en pie, alzando su bandera.

L.

lunes 12 de octubre de 2009

Bienvenidos al Circo de los Horrores

Así nos recibía el maestro de ceremonias, Suso Silva, en su Circo de los Horrores. Un perfectamente caracterizado Nosferatu nos adentra en un mundo mágico, tenebroso, en el que nos presenta a sus temibles hijos a la vez que hace uso de un gran sentido del humor y un trabajo gestual muy hábil.

Al principio estaba nerviosa (en realidad tenía miedito) porque había leído que antes de empezar la obra, diferentes monstruos repartidos entre las butacas, asustaban al público, con sierras mecánicas, con sustos de los diferentes personajes, y tan sólo la idea de que encontrarme de repente con un Jason, una monja con los ojos ensangrentados, un vampiro y demás criaturas de la noche, literalmente, me acojonaba. En fin...el poder de la sugestión no se debe subestimar...al menos no en mi caso.

Finalmente, la luz se apagó y apareció una inquietante niñita, tan sólo quería jugar...Por fin apareció el maestro Suso Silva y comenzó el espectáculo. A medida que iba disfrutando de los diferentes números, crecía mi admiración por el duro trabajo de los protagonistas, son años de aprendizaje, de entrenamiento duro con el único objetivo de entrener al público disfrutando de un trabajo que sin duda, adoran, y echándole imaginación, buen humor y sobre todo, mucha pasión.

En fin, cada vez que voy al teatro, me pasa lo mismo. Un intercambio de energía positiva y una envidia sana de poder ofrecer tu trabajo a un público dispuesto a disfrutar, que viene a olvidarse de lo cotidiano y que al final, vuelve a casa con la sensación de que la vida es mucho más que un trabajo aburrido entre cuatro paredes. Creo que es una magnífica labor que no puedo dejar de admirar, para mí ha sido una auténtica catarsis. He disfrutado como una niña y agradezco poder haber visto a un gran clown en acción. Gracias a Suso Silva y a todo el equipo.
L.

viernes 2 de octubre de 2009

Verdades Humanas

Esta mañana he recibido este poema de poema de Borges y no puedo estar más de acuerdo con sus palabras, así que aquí os lo dejo, espero que os guste. Gracias Cris!

Aprendiendo

Después de un tiempo, uno aprende la sutil diferencia
...entre sostener una mano y encadenar un alma, y uno
aprende que el amor no significa acostarse y una
compañía no significa seguridad, y uno empieza a aprender...
Que los besos no son contratos y los regalos no son
promesas, y uno empieza a aceptar sus derrotas con la
cabeza alta y los ojos abiertos, y uno aprende a
construir todos sus caminos en el hoy, porque el
terreno de mañana es demasiado inseguro para planes...
y los futuros tienen una forma de caerse en la mitad.

Y después de un tiempo uno aprende que si es
demasiado, hasta el calor del sol quema. Así que uno
planta su propio jardín y decora su propia alma, en
lugar de esperar a que alguien le traiga flores.

Y uno aprende que realmente puede aguantar, que uno
realmente es fuerte, que uno realmente vale, y uno
aprende. Y aprende... y con cada día aprende.

Con el tiempo aprendes que estar con alguien porque te
ofrece un buen futuro significa que tarde o temprano
querrás volver a tu pasado.

Con el tiempo comprendes que sólo quien es capaz de
amarte con tus defectos, sin pretender cambiarte,
puede brindarte toda la felicidad que deseas.

Con el tiempo te das cuenta de que si estás al lado de
esa persona sólo por acompañar tu soledad,
irremediablemente acabarás no deseando volver a verla.

Con el tiempo entiendes que los verdaderos amigos son
contados, y que el que no lucha por ellos tarde o
temprano se verá rodeado sólo de amistades falsas.

Con el tiempo aprendes que las palabras dichas en un
momento de ira pueden seguir lastimando a quien
heriste, durante toda la vida.

Con el tiempo aprendes que disculpar lo hace
cualquiera, pero perdonar es sólo de almas grandes.
Con el tiempo comprendes que aunque seas feliz con tus
amigos, algún día llorarás por aquellos que dejaste ir.

Con el tiempo te das cuenta de que cada experiencia
vivida con cada persona es irrepetible.
Con el tiempo te das cuenta de que el que humilla o
desprecia a un ser humano, tarde o temprano sufrirá
las mismas humillaciones o desprecios multiplicados al cuadrado.

Con el tiempo aprendes a construir todos tus caminos
en el hoy, porque el terreno del mañana es demasiado
incierto para hacer planes.

Con el tiempo comprendes que apresurar las cosas o
forzarlas a que pasen ocasionará que al final no sean
como esperabas.

Con el tiempo te das cuenta de que en realidad lo
mejor no era el futuro, sino el momento que estabas
viviendo justo en ese instante.

Con el tiempo verás que aunque seas feliz con los que
están a tu lado, añorarás terriblemente a los que ayer
estaban contigo y ahora se han marchado.

Con el tiempo aprenderás que intentar perdonar o pedir
perdón, decir que amas, decir que extrañas, decir que
necesitas, decir que quieres ser amigo, ante una
tumba, ya no tiene sentido.

Pero desafortunadamente, solo con el tiempo...
Aprovecha tu tiempo, es muy escaso...


Jorge Luis Borges

lunes 27 de abril de 2009

De la psique

Complejo mundo el de la psique. Miles de entramados, miles de recursos, miles de situaciones vividas que conforman nuestra alma, nuestro cerebro y controlan las reacciones que tenemos a las diferentes situaciones de la vida. En un mundo complicado nos descubrimos aún más complejos que éste. El mundo que escondemos en nuestro interior, en lo más profundo de nuestra mente, es infinitamente más complicado, tanto que para uno mismo no es suficiente toda una vida para conocerlo, no en profundidad, sino levemente. Cuanto más, si miramos hacia atrás y vemos la cantidad de años que lleva el ser humano sobre la Tierra intentando explicar cómo funcionamos y todavía se está estudiando sobre ello.

Supongo que por el afán del ser humano de intentar entenderlo todo, nace la psicología, esa interesante ciencia que estudia el alma y el comportamiento humano. ¿Cómo se supone que podemos enfrentarnos al mundo si ni siquiera conocemos nuestro propio Yo? El hombre intenta entenderse a sí mismo y a la vez, entender el mundo, y … en su inmensa mayoría no llegamos a conocer ni un cuarto del primero, ni del segundo.

No obstante, tenemos comportamientos comunes y reacciones perfectamente extendibles a un grupo de sujetos agrupados por tipologías, pero todo aquello que podamos agrupar también es variable y nunca llegamos a establecer parámetros exactos que nos permitan reaccionar de una manera correcta a cada situación que vivimos. ¿Cómo entonces podemos darnos consejos los unos a los otros, cuando ni siquiera estamos seguros de si nosotros vamos a hacer lo dictado por nuestra consciencia en una circunstancia igual? Siguiendo esta teoría, no es posible.

Sin embargo, la voz de la experiencia de cada uno, nos permite - mediante la empatía y el grado de sensibilidad que cada uno posee - poder dar una opinión subjetiva de una circunstancia con el ánimo de orientar a otro ser humano al que creemos conocer, intentado mostrar todas las posibilidades y alternativas que existen cuando vemos que el otro no ve más allá de lo que tiene delante.

En cualquier caso, no sé si lo correcto es callarse lo que uno piensa por no influir de ninguna manera en el otro, aunque la intención sea buena, o por el contrario, intentar que la otra persona sopese varios puntos de vista, en inicio diferentes, antes de tomar una decisión al respecto. Casi siempre opto por lo segundo porque la intención es ayudar a otros. Pero qué ocurre si estoy equivocada y en mi afán de ayudar empeoro las cosas. ¿Qué debe hacer uno?

¿Callarse y mantenerse al margen y que cado arregle lo suyo, o dar tu sincera opinión cuando te la piden? ¿Pedimos opinión para que nos apoyen en nuestras opiniones o realmente estamos pidiendo que nos ayuden a ver las variables cuando nosotros no somos capaces de verlas?

No tengo respuesta.

L.

domingo 26 de octubre de 2008

Mi propio "My inmortal"

Hace casi cinco meses que te fuiste, hace casi cinco meses desde que me despedí de ti, y aún paso noches llorando tu ausencia. Sé que es normal, sé que aún me quedan muchas más, pero espero que el tiempo y la fuerza me hagan superarlo del todo y, que acepte que el hecho de que no estés sólo es una separación física, jamás separaremos nuestras almas.

Llevo posponiendo este momento meses, espero puedas perdonarme, no quería derrumbarme, hago enormes esfuerzos para no hacerlo, para seguir levantándome cada día como si nunca hubiera ocurrido nada, como si aún estuvieras aquí.

Pero siento que tengo que hacerlo, siento que debo desnudar otra vez mi alma para poder continuar mi camino sin esta carga, no imaginaba que fuera a ser tan pesada. Pensaba que en el momento que ocurriera lo llevaría bien, con dolor pero bien ya que en los últimos años nos hemos visto muy poco y ya estábamos separados por la distancia, pero lo cierto es que nunca he dejado de quererte, nunca he dejado de sentir que estamos conectados porque obviamente llevamos la misma sangre y la genética está ahí, a veces me observo y te veo en mis actos, la mayoría buenos, buenísimos, y otros, malos, aunque me pese decirlo.

Recuerdo canciones, momentos muy dulces, divertidos, mágicos y otros amargos, pero es curioso cómo el tiempo es capaz de suavizar los más duros de asimilar para que sólo prevalezcan aquellos que realmente quiero conservar.

Recuerdo que me llamaban “tu sombra”. Recuerdo que de pequeña iba siempre contigo a todas partes, recuerdo que siempre me tratabas con cariño, recuerdo que siempre intentabas darme todo lo que quería, de acuerdo que no siempre era acertada tu manera de hacerlo, pero ahí estaba mamá para poner el contrapunto, y entre los dos, habéis conseguido que sea consciente de la importancia de un equilibrio, del ying y el yang, así que supongo que al tener los dos puntos de vista, no he sido más que afortunada por haber aprendido a discernir desde muy pequeña.

Ahora que no estás, te echo de menos, mucho papá, no sabes cuánto. Me duele el alma cuando pienso que no podré llamarte para felicitarte tu cumpleaños, que habrá una llamada en mi cumpleaños que este año no recibiré, que no podré desearte que feliz año 2009, que no podré contarte mis alegrías y mis penas, que no podré hablar contigo nunca más, que no podré coger el tren para ir a verte, que no volverás a abrazarme tan fuerte que me rompas una costilla, que no volverás a llamarme “laurecha”, que no volverás a decirme que esté siempre alerta, que debo mirar siempre hacia delante, pero sin olvidarme de que hay más lados que tener en cuenta. Ahora que no estás, te echo tanto de menos, me hubiera gustado hacer las cosas de otro modo, me hubiera gustado estar más a tu lado, me hubiera gustado decirte que tengo mucho de ti y que te estoy y estaré eternamente agradecida por todo lo que me has dado.

Sé que desde que os separasteis tú y mamá, te has perdido mucho de nosotras, aunque hemos procurado tenerte al tanto de todo aquello que nos pasaba, de cómo hemos ido creciendo pero ya sabes que no es lo mismo vivirlo de esa manera. Sé que no ha sido fácil para ti asumir la vida tal y como vino, créeme cuando te digo que para nosotras dos tampoco, pero ya sabes, confiamos plenamente en el principio de que ningún camino fácil te llevará a algún sitio que merezca la pena. Así que nunca nos hemos venido abajo y nunca hemos desistido del esfuerzo que supone montarte tu vida fuera de los, digamos “parámetros de la normalidad”.

Me apenan muchas cosas de las que han pasado, pero agradezco que la vida nos diera una segunda oportunidad aunque fuera en un hospital, para poder estar contigo como cuando éramos pequeñas, para poder verte cada día, darte los buenos días, las buenas noches, ver un partido de fútbol, ver una serie que te hacía reír, hablar de todo lo que ha pasado estos años, hablar de lo que sucedía en los últimos tiempos, como cualquier hija que habla con su padre. Agradezco enormemente que a pesar de que fueron momentos muy duros, en los que la vida parecía escaparse por momentos para darnos luego otro respiro, pudimos estar juntos. Pudiste estar con tus dos hijas, pudiste conocer a tu primera nieta, pudiste abrazarla y sentirte abuelo, pudiste sentir que éramos la familia que un día fuimos, pudiste sentir que estábamos a tu lado y nosotras sentir que todo tenía un sentido, aunque en ocasiones, no lo entendamos.

Papá, quiero decirte que siento que hayas sufrido tanto, siento que tuvieras que marcharte tan pronto, siento no haber podido cuidarte más. Hay gente que dice que no hay nada después de la muerte, pero yo no me lo creo, es más no quiero creerlo. Siento que ahora por fin eres libre, por fin puedes estar al tanto de todo lo que nos ocurre porque estás siempre con nosotras, porque puedes vernos y acompañarnos en nuestro camino.

Siento que te has liberado de tu pasado y que ahora podrás disfrutar de todo lo que quieras, podrás ver crecer a Sabela y sabrás cuánto significa para nosotras, porque además de ser la criatura más bonita del mundo se parece mucho a ti, espero de veras que puedas disfrutarnos desde donde estés.

Espero que puedas disfrutar de los momentos más importantes de nuestras vidas como si estuvieras aquí, espero que tus futuros nietos/as que también llevarán parte de ti, tengan tu simpatía y tu espontaneidad. Papá, te quiero muchísimo, ya sé que te lo he dicho muchas veces, pero eso no le resta significado porque el significado de las palabras es el que nosotros le queremos dar, por eso sólo quiero que sepas que siempre te querré y que siempre estaré a tu lado, igual que tú al mío.

Recuerda que uno nunca muere mientras le recuerden, así que no te preocupes porque siempre formarás parte de nosotras.

Te queremos papá

L.